Música nacida de la muerte, música para despedir a los difuntos, música para hacer bailar a los vivos mientras ven partir a sus muertos. Música que cuenta historias cotidianas en el campo e historias de amor sensato y no correspondidos.
En San Basilio de Palenque, primer pueblo libre de América, los muertos son despedidos con sones fúnebres, lamentos bailables que, en medio del llanto, rinden un tributo lleno de nostalgia y melancolía a esa persona que viaja hacia la eternidad de la memoria.
El Sexteto Tabalá lleva más de siete décadas elevando el sonido de sus tambores y sus cantos en funerales y fiestas. Su música es una mezcla entre el son cubano y la cumbia, el bullerengue y la chalupa, dando origen a un estilo único llamado “Son Palenquero”. Estos sones son paridos con tambores, bongó, clave, güiro, maracas y maríbumla, mientras la legendaria voz del maestro Rafael Cassiani nos cuenta, con versos alegres o lastimeros, lo que acontece en ese Palenque poblado de negros orgullosos de su raíz, de su lengua, de su color.
“El deseo mío? Que pa’ mi muerte tiene que haber tambor! Tienen que bailar! Porque esa es la costumbre aquí en el pueblo, es un velorio pero estamos bailando un cadáver!” Cayetano Blanco, congocero del Sexteto Tabalá.
Audio:
Dámelo mamita (son caminao)
Rosa Carminia se va se va (son fúnebre)
Julia te arretiraste – Mi pobre corazón (son fúnebre con chalupa)

